Manchego, comté, parmesano, gouda añejo
Quesos curados
La sal y el umami hacen que el vino se sienta más profundo; los taninos limpian la grasa.
Maridaje · Queso
El vino naranja es uno de los mejores vinos para una tabla de quesos porque combina tres cosas útiles: acidez para refrescar, taninos suaves para cortar grasa y sabores salinos o de fruto seco que se llevan muy bien con quesos curados.
Manchego, comté, parmesano, gouda añejo
La sal y el umami hacen que el vino se sienta más profundo; los taninos limpian la grasa.
Chèvre, crottin, rulo de cabra
Un estilo ligero de vino naranja conserva acidez suficiente para acompañar la frescura del queso.
Taleggio, époisses, munster
Los estilos ámbar y salinos aguantan aromas fuertes mejor que muchos blancos delicados.
Regla rápida
Para queso fresco o de cabra, elige un vino naranja ligero y fresco. Para quesos curados, salados o de olor intenso, busca un estilo más ámbar, con más contacto con pieles y un poco más de tanino. Evita servirlo helado: unos 13 °C suele funcionar.